Logo weiterlesen.de
Jesús de Nazaret




Capítulo 1

MI BÚSQUEDA DEL JESÚS HISTÓRICO

La mirada del dramaturgo

El autor Paul Verhoeven comienza su primer capítulo planteando una pregunta: “¿Por qué un cineasta creería que puede aportar algo a una discusión que ya lleva más de dos mil años?”1. Como respuesta, pone como ejemplo al escritor Willem Frederik Hermans, quien –según Verhoevenentendió mejor que varios historiadores algunos sucesos que ocurrieron durante la Segunda Guerra Mundial, gracias a su mirada como dramaturgo.

A propósito, Verhoeven asegura: “Intento mirar el Nuevo Testamento con los ojos de un dramaturgo. Creo que es una buena manera de determinar qué detalles, modificaciones, metáforas y líneas narrativas se agregaron para mejorar la composición dramática. También el Nuevo Testamento es una suerte de espectáculo. Los evangelistas se preguntaban: ¿cómo hago para mantener atrapado al lector? ¿Cómo puedo convencer al oyente de mi idea? ¿Cómo puedo agradar a mi público? Y también: ¿Qué cosas debería dejar de lado porque ‘provocan malestar’ o implican cierto riesgo desde el punto de vista político?”2

Pero el autor no solo aclara que su visión sobre Jesús está teñida por su mirada como dramaturgo y cineasta (ya que afirma, con el ejemplo de una filmación, que si para poner en escena determinada situación debe usar efectos especiales, no creerá en ella), sino también por su mirada como graduado en matemáticas y física, porque al leer los evangelios suele preguntarse si algo es posible, como caminar sobre el agua o resucitar a una persona que lleva cuatro días muerta. Quizás aquí resida el mayor déficit del libro de Paul Verhoeven, su enfoque eminentemente materialista lo lleva a un análisis que desconoce toda posibilidad de símbolo, metáfora o analogía para enfocarse de manera exclusiva en lo que puede o no ser cierto desde el punto de vista de la ciencia.

Por otro lado, el autor subraya que no duda de la existencia de Jesús, aunque agrega que no se sabe con exactitud su año de nacimiento (actualmente se cree que fue unos tres o cuatro años antes del “año cero”). Sí se ha comprobado que murió a manos de los romanos mientras gobernaba el emperador Tiberio, entre los años 30 y 33 d. C. Verhoeven asegura que lo demás es dudoso o al menos se presta a debate.

Jesús, un hombre escatológico

Verhoeven aclara que piensa en Jesús como un hombre y no como “el hijo de Dios”. Y dice que muchos de los aspectos que lo hacían “terrenal” fueron eliminados, tanto de las transmisiones orales como de las escritas. Para él, sus discípulos fueron quienes mejor lo conocieron, al compartir días y noches con Jesús. Como ejemplo, Verhoeven menciona que es innegable que, como sus seguidores, estando con él permanentemente, compartieron todo: dormir a cielo abierto en muchas ocasiones, falta de comida en otras, y que por lo tanto es probable que aquellos hombres hayan “oído a Jesús roncando, sorbiéndose los mocos y eliminando flatulencias”3. Es decir, el autor del libro, intenta según el mismo declara, presentar una dimensión realista sobre la figura de Jesús dejando completamente de lado su aspecto mitológico y más aún su supuesta unidad con Dios.

Mi despedida del Jesús divino

El autor de este libro afirma de modo tajante que no puede creer en la divinidad de Jesús. Cuenta que en su juventud creía y se interesaba en las ciencias ocultas, el poder de la mente, los ovnis y ese tipo de cosas. Pero que abandonó esas ideas luego de algunas experiencias en momentos duros de su vida, como una vez en la que se encontró a una mujer de un grupo Pentecostal que lo invitó a una de sus reuniones. Allí sintió una “experiencia extrema” al percibir el descenso del Espíritu Santo sobre el grupo, se sintió extasiado y con el corazón “en llamas”. Pero su conciencia hizo que se diera cuenta de que en realidad lo que sentía era un ardor en el plexo solar, un importante centro nervioso del ser humano. Asegura que por un pelo, venció al éxtasis por la resistencia de su razón.

Tras encontrar soluciones que describe como simples para su principal problema de aquel entonces –el aborto de su novia cuando aún eran jóvenes y peligraba su carrera como director de cine–, Verhoeven explica que cerró la puerta a todo lo mágico y lo religioso. Confiesa incluso que todos estos aspectos que él relaciona con lo subconsciente comenzaron a provocarle miedo y por eso su obra, sus películas, se tornaron completamente realistas. “Para mí fue algo necesario, fue la manera de permanecer con los pies en la tierra”4, asegura el autor.

Mirando de cerca las fuentes: Marcos

El evangelio de Marcos es el favorito de Verhoeven porque está escrito en un estilo popular y resalta los detalles, aunque no menciona algunos elementos importantes como las parábolas de Jesús. Se piensa que este evangelio fue escrito alrededor del año 70. Verhoeven destaca que Mateo y Lucas copiaron pasajes enteros del evangelio de Marcos y que los suyos fueron escritos entre quince y veinte años más tarde. Además, Mateo y Lucas eliminaron –en sus propios textos– varios fragmentos de Marcos por cuestiones políticas; por ejemplo, trataron de no presentar a Jesús como un rebelde.

Según Verhoeven, entre todos los evangelistas es Marcos quien tiene la visión más objetiva y al parecer también tuvo contacto cercano con un testigo de Jesús. Explica el autor que hasta el año 1850 se creyó que dicho evangelio era una versión abreviada de Mateo –a pesar de ser más detallado–, y que por eso fue muy desprestigiado.

Un hecho llamativo es que el Evangelio de Marcos se interrumpe al relatar el momento en que un hombre joven vestido de blanco les informa a algunas mujeres que Jesús ha resucitado y ellas salen aterrorizadas. Algunos teólogos opinan que el evangelista murió y por eso no pudo continuar escribiendo; otros se quedan con la idea de que fue así como quiso finalizar su evangelio. En realidad terminaba describiendo que las tres mujeres no hablaron con nadie porque tenían miedo, pero a los correctores no les resultó útil aquel final y sumaron doce versículos para agregar que Jesús se apareció a sus discípulos. Verhoeven dice que este Evangelio no parecía funcional para la Iglesia católica sin el episodio de la resurrección, y que, de todos modos, el Vaticano siempre tuvo predilección por el de Mateo.

Mateo y Lucas

En este apartado, el cineasta insiste en que los evangelistas Mateo y Lucas se basaron en el texto de Marcos para escribir los suyos, y agrega que un equipo de teólogos alemanes postula que utilizaron una fuente accesoria –un códice antiguo, perdido– al que denominaron Q (de Quelle, fuente en alemán). Los especialistas señalaron que de esta fuente provenían las secciones que son idénticas en estos dos evangelios pero no se encuentran en el de Marcos. Lo que le dio sustento a esta teoría fue el hallazgo del Evangelio apócrifo de Tomás a finales de 1945, en Egipto. Este es un compilado de 114 dichos de Jesús, llamados logiones, sin un relato que los una. Hoy se cree posible que Mateo y Lucas hayan estado en contacto con un texto de similares características y que cada uno a su manera incorporó aquella fuente (a la que llamaremos fuente Q), y que además, por separado, tuvieron acceso a información adicional.

Finalmente, Paul Verhoeven expresa su crítica al considerar que Lucas es muy inocente en el relato que propone, especifica que su Evangelio contiene detalles absurdos, tonterías, milagros en los que él como hombre de ciencia no puede creer.

Juan

Para el autor de Jesús de Nazaret, el evangelio de Juan es un relato místico, sumamente poético y de una teología “muy evolucionada”. En él, se encuentran largos discursos de Jesús, presentándose como la luz del mundo, el hijo del hombre, el buen pastor y la vid verdadera entre otras figuras metafóricas. Añade Verhoeven que, debido a que todos los relatos están basados en la teología de Juan, los comentadores, injustamente, tardaron muchos años en otorgarle su verdadero valor histórico. Agrega, además, que hay algunos pasajes que son indiscutiblemente exactos en cuanto a su realidad histórica: por ejemplo, que Jesús comenzó a bautizar por su cuenta y esto generó una pelea con Juan el Bautista y que en la “multiplicación de los panes”, la multitud que allí se encontraba quiso proclamar a Jesús como rey de Israel.

Según Verhoeven, en el evangelio de Juan falta la oración de Jesús en el Getsemaní, antes de la pasión, momento que refleja una profunda situación de angustia. También agrega que gracias a ciertos descubrimientos arqueológicos ha quedado demostrado que la información geográfica contenida en este evangelio es sumamente confiable. De hecho, Juan se refiere a ciertos sitios que aparecen en el texto y se creían producto de su imaginación, y luego fueron verificados gracias a los hallazgos arqueológicos.

Pablo

Aquí, el autor explica que el apóstol Pablo tuvo contacto con varios discípulos –especialmente, Pedro y el hermano de Jesús, Santiago (Jacobo)–, pero no llegó a conocer en persona a Jesús. Si bien destaca que sus epístolas brindan una buena visión sobre los problemas de la comunidad cristiana del siglo I d. C., aclara que Pablo no escribe sobre la figura histórica de Jesús, ni sobre sus parábolas, milagros, sanaciones o exorcismos.

Wollen Sie wissen, wie es weiter geht?

Hier können Sie "Jesús de Nazaret" sofort kaufen und weiterlesen:

Amazon

Apple Books

ebook.de

Thalia

Weltbild

Viel Spaß!



Kaufen